Siempre una de mis quejas ha sido mi horario y el desplazamiento diario de casa al trabajo, ahora con este calor es peor y refunfuño mucho más. Para más inri, desde Mayo entre la alergia y este impertinente dolor de cabeza y garganta que tengo y que no se me va, hace que cuando llegue a casa no venga expresando toda la alegria que me da el ver que la jornada va terminando y que queda lo mejor, cenar y estar contigo hasta que cierras los ojos y te duermes.
No estoy pasando por mi mejor momento. Torpeo y dudo bastante a la hora de tomar decisiones. Me quedé fatal el día que, gracias a la alergia, vi que no podía subir dos pisos sin acabar jadeando. Trato de sobreponerme a mis patazas y justo cuando creo recuperarme cae otra. La otra mañana me comí una valla de obra conduciendo a 10 km/h. El día de antes hice el gilipollas en la piscina y pillé una insolación del 15. No escribo mucho por aquí porque hasta para eso me siento torpe. Hay algo dentro de mi que debo cambiar y no sé si es por este maldito calor o que se yo.
El otro día me dijiste que era el motor de tu vida. Por no repetir te diré (y ya puestos en el tema del InnerCar) que eres, para mi, el aire acondicionado que buscamos. Me refrescas y me alivias, con la diferencia de que en este caso no eres lo más deseable del verano, sino de toda mi vida. El escuchar tu voz me relaja como ninguna otra cosa lo hace, y desde el principio que nos conocimos. Tu tacto, tus abrazos, tus ojos, tu sonrisa pícara... esa respiración que escucho cuando estás ya con un ojo cerrado en la cama. Ese vaso de zumo que me trajiste la otra noche mientras estaba temblando en la cama...
Perdona mi pataza de hoy. Perdona todas las patazas que he cometido y en las que estás implicada. Voy a hacer todo lo que pueda para que sean las últimas. Hoy me va doliendo un poco menos la cabeza y voy teniendo las ideas más claras.
No estoy pasando por mi mejor momento. Torpeo y dudo bastante a la hora de tomar decisiones. Me quedé fatal el día que, gracias a la alergia, vi que no podía subir dos pisos sin acabar jadeando. Trato de sobreponerme a mis patazas y justo cuando creo recuperarme cae otra. La otra mañana me comí una valla de obra conduciendo a 10 km/h. El día de antes hice el gilipollas en la piscina y pillé una insolación del 15. No escribo mucho por aquí porque hasta para eso me siento torpe. Hay algo dentro de mi que debo cambiar y no sé si es por este maldito calor o que se yo.
El otro día me dijiste que era el motor de tu vida. Por no repetir te diré (y ya puestos en el tema del InnerCar) que eres, para mi, el aire acondicionado que buscamos. Me refrescas y me alivias, con la diferencia de que en este caso no eres lo más deseable del verano, sino de toda mi vida. El escuchar tu voz me relaja como ninguna otra cosa lo hace, y desde el principio que nos conocimos. Tu tacto, tus abrazos, tus ojos, tu sonrisa pícara... esa respiración que escucho cuando estás ya con un ojo cerrado en la cama. Ese vaso de zumo que me trajiste la otra noche mientras estaba temblando en la cama...
Perdona mi pataza de hoy. Perdona todas las patazas que he cometido y en las que estás implicada. Voy a hacer todo lo que pueda para que sean las últimas. Hoy me va doliendo un poco menos la cabeza y voy teniendo las ideas más claras.

2 comentarios:
ay por favor!!!
timelesssssssssssss al 100% pero yaaaaaaaaaaa!!
besos y olé olé oleeeeeeeeee
Love U!!
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