Cuando te vas de tu ciudad hay muchas cosas que te dejas pendiente. Muchas prisas y un cambio muy rápido hacen que las despedidas de todo el mundo no sean como en las películas, que no haya una fiesta con gorritos y que quede mucha muchisima gente a la que no tengas oportunidad de decirle un adios, de compartir un café para contarle tus sensaciones ni de tan siquiera poder decirle que te vas.
Se dice mucho que conforme va pasando el tiempo te das cuenta de quienes son tus verdaderos amigos. En esto unas veces he estado de acuerdo y en otras no porque para mi un amigo no sube o baja puestos en función de las llamadas o mensajes que te envia, por ejemplo, sino en muchos gestos, muchas cosas que hasta hace poco no sentía. Uno de estos amigos que tenía un poco de lado me preparó un "re-encuentro" con muchos antiguos compañeros de la Universidad para tomar unas cervezas aprovechando una escapada que tuve a mi tierra. Ahi si que pude hablar sobre el tema y explicarles que la tierra tira mucho pero que hay cosas que te hacen moverte y que te llevan hasta el fin del mundo si hace falta. Fue una tarde-noche que no creo que olvide nunca y se arregló con solo cuatro llamadas de teléfono.
Otro día otro amigo contactó conmigo, alguien con quien hacía años que no hablaba y con quien tampoco tuve la oportunidad de despedirme. Retomamos el contacto y me di cuenta de que, a diferencia de lo que pensaba, hay gente que se queda con los buenos recuerdos conforme pasa el tiempo.
Hace poco, el primer amigo que os he comentado y otro nos vinieron a visitar en un road-trip de los de frio y moto. No podría contaros la alegría que me dio el verlos entrar por la puerta de la tienda, tan lejos de la Universidad donde nos conocimos o del Chino donde pedimos las últimas cenas.
Aún asi, siento muchas veces miedo, o una sensación extraña al recordar a mucha gente a la que puedo llamar amigo, compañero... que siguen allí y con los que apenas he comunicado en los últimos tres años. Es una sensación (no sé si cierta o no, pero provocada por mi forma de ser respecto a los amigos seguro) de que esta persona pueda estar enfadada conmigo por no haberme despedido, por no haber tomado un último café, por haberseme olvidado ponerle en el tradicional sms de año nuevo... y es una sensación que retrae muchas veces el esfuerzo de retomar el contacto.
Aunque alguien me dijo una vez que qué narices, que estas situaciones son de dos personas, que la pérdida de contacto no sólo es culpa de una, ¿no?
Se dice mucho que conforme va pasando el tiempo te das cuenta de quienes son tus verdaderos amigos. En esto unas veces he estado de acuerdo y en otras no porque para mi un amigo no sube o baja puestos en función de las llamadas o mensajes que te envia, por ejemplo, sino en muchos gestos, muchas cosas que hasta hace poco no sentía. Uno de estos amigos que tenía un poco de lado me preparó un "re-encuentro" con muchos antiguos compañeros de la Universidad para tomar unas cervezas aprovechando una escapada que tuve a mi tierra. Ahi si que pude hablar sobre el tema y explicarles que la tierra tira mucho pero que hay cosas que te hacen moverte y que te llevan hasta el fin del mundo si hace falta. Fue una tarde-noche que no creo que olvide nunca y se arregló con solo cuatro llamadas de teléfono.
Otro día otro amigo contactó conmigo, alguien con quien hacía años que no hablaba y con quien tampoco tuve la oportunidad de despedirme. Retomamos el contacto y me di cuenta de que, a diferencia de lo que pensaba, hay gente que se queda con los buenos recuerdos conforme pasa el tiempo.
Hace poco, el primer amigo que os he comentado y otro nos vinieron a visitar en un road-trip de los de frio y moto. No podría contaros la alegría que me dio el verlos entrar por la puerta de la tienda, tan lejos de la Universidad donde nos conocimos o del Chino donde pedimos las últimas cenas.
Aún asi, siento muchas veces miedo, o una sensación extraña al recordar a mucha gente a la que puedo llamar amigo, compañero... que siguen allí y con los que apenas he comunicado en los últimos tres años. Es una sensación (no sé si cierta o no, pero provocada por mi forma de ser respecto a los amigos seguro) de que esta persona pueda estar enfadada conmigo por no haberme despedido, por no haber tomado un último café, por haberseme olvidado ponerle en el tradicional sms de año nuevo... y es una sensación que retrae muchas veces el esfuerzo de retomar el contacto.
Aunque alguien me dijo una vez que qué narices, que estas situaciones son de dos personas, que la pérdida de contacto no sólo es culpa de una, ¿no?
