Competencia

Estos meses de verano son fatales para el negocio. No quiero ni pensar cómo lo estaría pasando si la tienda y todo lo que en ella hay fuese mio, porque no ganaría ni para pipas.

Sigo en el primer año desde la apertura y son pocos los clientes que entran, incluso algún día me he levantado, he ido al trabajo y he aguantado allí las ocho horas para vender un sólo cartucho de tinta. Otros días te hinchas a vender como un loco y te animas algo, pero al día siguiente vuelta al cartucho, al pendrive y al consejo gratuito.

Mientras tanto, la tienda de más abajo, mucho más establecida, vende a cascoporro, según me cuentan. Esta tienda es de la cadena de la "competencia" (la mia y la otra pertenecen, digamos, a dos de las cadenas más importantes de España) y está mucho más asentada en la ciudad, aparte de tener una gran clientela fija.

¿Cómo comer más pastel? En cuanto a precios más no puedo hacer, gano de calle en 9 de los 10 productos más vendidos. En eso, soy más barato. ¿Publicidad? Yo creo que ahi puede fallar un poco la cosa, se reparten folletos pero no me fio yo mucho de la utilidad del buzoneo y me gustaría poder apostar por un mes o dos de anuncios en los 40 Principales, si mis jefes me dan el visto bueno. Entre otras cosas porque aun hay gente que se detiene y lee el cartel mientras se le leen en los labios "¡anda, una tienda nueva!". Y está en una avenida principal.

No sé que más hacer, es difícil luchar contra las costumbres de la gente, pese a que, objetivamente, mi tienda tiene muchas más ventajas que no voy a enumerar. Mi compañero dio el otro dia una respuesta que no me gustó un pelo: "es que el otro es de aquí y esta tienda a la gente les parece como si no fuese de aqui". Vamos a ver, entonces no compraríamos en el Alcampo ni comeríamos hamburguesas en el McDonalds, ¿no?. Son Franceses y Americanos, respectivamente.

Quiero pensar que a partir de Septiembre la cosa va a cambiar y a mejor. Los clientes van viniendo si se les da un buen servicio y ese es mi objetivo. Que luego hablen bien de la tienda. Lo que tengo claro es que prefiero ocho horas moviditas y con tránsito de clientes a ocho horas sentado y aburrido.


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Tour 2009


Tengo costumbre de escribir todos los años algo sobre el Tour, uno de mis acontecimientos deportivos favoritos. Soy Touradicto desde la época de Perico (como ciclista), de cuando me dejaba las rodillas en la acera de mi barrio jugando con las chapas que regalaba el detergente "Luzil" o con las que fabricabamos con las de la cerveza Ámbar, comprando las pegatinas de los ciclistas en el kiosko por unas 25 pesetas y "tuneandolas" para que fuesen mejor con un cartoncillo o plastilina para que hiciese de contrapeso. El cúlmen era el "autobus del equipo", una caja de hilos que servía para almacenar todas las chapas y que también hacia las veces de taller. De ahi espero poder llegar a ver una etapa en directo, algo que intenté hace años pero que no pude por falta de previsión (me quedé a faldas del puerto, ya cerrado).

El Tour de este año no tiene desperdicio. Pese a que está siendo tan soberanamente aburrido como los que han empezado con siete etapas llanas para sprinters, está la polémica en torno al Astaná, el equipo que une al máximo favorito, Contador, con Armstrong, el retornado y que nos está dejando a muchos boquiabiertos con su estado de forma. Yo era de los que no daba un duro por él y no le veo todavía para ganar un Tour, pero sí para luchar por el y acabar, probablemente, entre los cinco primeros, todo un logro.

La escuadra kazaja del Astaná, dirigida por Bruynell, está eclipsando a todas las demás en cuanto a la lucha por la general. Yo lo siento mucho pero ni Evans, ni los Schleck, ni Sastre tienen un equipo que pueda controlar tanto la carrera. Tan solo un error organizativo (probable, dadas las puyas existentes entre Armstrong y Contador), una escapada bidón como la de Pereiro o una hecatombe quitará el amarillo en París a los del Astaná. Aparte de los anteriormente mencionados, tener a Leipheimer y Kloden, podio ya en Paris y ciclistas que cualquier otro equipo desearía como jefe de filas, es garantía suficiente.

Polémica de declaraciones aparte, la lucha entre Armstrong y Contador promete. Al de Pinto se le ve en buena forma y parece ser que ha mejorado más contra el crono. A priori, salvo ataque del americano, es el próximo candidato a vestirse de amarillo (ya lo sería si no fuese por su despiste en el corte o por la intrusión del italiano Nocentini). Lo interesante vendrá a partir de ese momento. La pregunta es: "¿Armstrong colaborará con el maillot amarillo?.

Me da la sensación de que Armstrong está actuando más de cara a la galería que otra cosa. Y se está encontrando con que el estado del pelotón, salvo contadas excepciones, no está para tirar muchos cohetes. De ahi se dice que si ganase Lance, su victoria haría daño al ciclismo. Él ya lo hizo diciendo más o menos que el ganador del año pasado, Sastre, ganó porque él no estaba. Luego se disculpó, pero ya pasados varios meses.

Del resto poco que comentar, porque poco se ha visto, especialmente ayer en el Tourmalet, gran decepción. Soy seguidor de siempre del Caisse D'Epargne y de sus anteriores formaciones y confio en que animen la carrera con Luisle o Rojas, que tiene opciones de llevarse una etapa. Una pena lo de Pereiro. De Carlos Sastre, el actual ganador, hay que esperar que opte al podio. Confio en que tenga estudiada una etapa con llegada en alto y ahí tenga depositadas sus opciones, es posible que nos de una sorpresa, pero mucho tendrá que trabajar para escapar del control ferreo del Astaná. De los extranjeros poco que ver, Menchov no es el del Giro ni el de la Vuelta pasada, habrá que ver si los Schleck son rivales y Evans es una incognita (este año ha atacado, increible). Mi porra situa a Contador en lo mas alto, con Armstrong en el podio y Sastre, Evans y Leipheimer luchando por el otro puesto. Hasta sería posible un triplete de Astaná.

Esperemos que, por lo menos, lo que venga sea más entretenido. La cosa promete. Y que, por favor, el año que viene el Tourmalet esté mejor situado.

¡Ah! el blog de uno que cuenta el Tour mucho mejor que yo, Ruben Martín


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Antes y ahora

Reconozco que me quejo de vicio con el trabajo. Hay cosas que no me gustan nada, pero no es nada que a nadie le pase. Nadie está 100% a gusto en su trabajo y yo debería estarlo en un 95%, aunque sigo llevando mal cosas como estar prácticamente todo el día fuera de casa y lejos de mi novia. Salir a las 9 y poco de la mañana y llegar a más de las 9 de la noche. Recorrer todos los días 120 km para no quedarme sólo a comer en el restaurante más cercano. No tener tiempo para hacer otras cosas y desear que llegue el fin de semana para poder estar en casa (aunque sea para doblar la ropa). Es lo que tiene el horario comercial. Aunque no debería quejarme si comparo lo que tenía y lo que tengo:

En mis anteriores trabajos:

- Miraba el reloj como un desesperado, contando la interminable última hora.
- Me recocía en mi propio jugo a más de 50 grados haciendo hamburguesas.
- Me daban las dos de la mañana los Sábados contando la caja.
- Curraba Nochebuenas, Nocheviejas, Año Nuevo, Pilares...
- Apestaba a hamburguesa y/o cebolla al salir del trabajo.
- Me dolían las rodillas de estar agachado quitando grasa con el famoso cuchillito.
- Me llenaba de quemazos por los brazos.
- Tenía horarios muy variables y, aunque no llegaba a trabajar 40 horas, había semanas que me sentía como habiendo trabajado 60.
- Iba uniformado todos los días en el Mc, sobre todo la gorra, que era algo que detestaba llevar.
- Tenía que aguantar durante muchas horas las penurias de los clientes de telefonía que atendía. Era un drama que a un determinado cliente no le regalasen el último móvil mientras que todos sus amigos ya lo tenían.



Y ahora:

- Tengo horario fijo, sólo curro de Lunes a Viernes y algún Sábado por la mañana.
- Voy uniformado, pero de otra forma, mucho mejor.
- Me paso la mayor parte del tiempo delante de un ordenador navegando por la red.
- Si necesito algo, me puedo escapar cuando quiero.
- Prácticamente soy mi propio jefe.
- Tengo jefes, pero están a 400 km y prácticamente han hecho más de amigos que de jefes.
- Sobrepaso sin problemas la barrera del mileurismo y tengo unas estupendas pagas extras.
- Trabajo de lo que me gusta y lo que me faltaba por aprender lo cojo con ganas.
- Manejo casi todos los aspectos de la tienda.
- El esfuerzo físico es mínimo. El mental casi también. El mayor esfuerzo es soportar a según que clientes y las temperaturas de por aquí.
- Y estos días hasta puedo ver la etapa del Tour.


Eso sí, de los trabajos anteriores echo de menos a los compañeros, cosa que ahora casi no tengo, las noches que saliamos después del cierre, las risas y todos esos buenos momentos que pasábamos. Supongo que nadie está contento con su trabajo. Yo puedo decir que, de todos los que he tenido, este está siendo el más relajado, pese a sus inconvenientes.


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